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Cuba sin los Castro

 

Cuba fue el segundo país donde comenzó la colonización europea en el continente americano. Los hechos más dramáticos ocurridos en el período colonial fueron la extinción de los nativos y la esclavitud de los africanos. Pero visto en relación con otras colonias, la isla disfrutó de privilegios por parte de la metrópoli española. El acoso de piratas y corsarios a los barcos que transportaban hacia España riquezas del subcontinente americano, obligaron a concentrar los barcos para luego partir en convoy  hacia España. La cercanía del puerto de La Habana con la corriente del golfo  resultó ideal como punto de reunión. Meses de estancia de la flota en el puerto, hicieron florecer el comercio y la actividad productiva en La Habana. A ello se sumaron las inversiones de la Colonia para la defensa de la ciudad.

 

La revolución en Haití provocó que Cuba asumiera el rol de mayor exportador mundial de azúcar. Cuba manejó este mercado internacional con bastante libertad. El azúcar trajo para toda la isla un progreso inusitado, tanto, que en determinados aspectos tanto técnicos como económicos, Cuba superaba a España. Ejemplo de ello: el funcionamiento del ferrocarril a partir de 1837, antes que España, y séptimo en el mundo. Nada tiene que extrañar que la independencia cubana ocurriera cien años después que en el resto de América Latina. Lo anterior no quiere decir que todo el tiempo fuese aceptada la dependencia colonial. Sobre todo, a partir de que los españoles comenzaron a dominar la producción y el comercio azucarero se sucedieron tres guerras independentistas. En la última de ellas, iniciada en 1895,  participó EEUU (guerra hispano americana). España fue vencida y tuvo que abandonar el país, donde quedaría como interventor el gobierno estadounidense.

 

La ocupación americana duró cuatros años. En ese período se alcanzaron en  educación y salud un avance nunca antes conocido. No obstante, los cubanos prefirieron la independencia. En el año 1902 se celebraron elecciones y el primer  gobierno cubano asumió el mando, no sin antes aceptar en la Constitución una enmienda, la enmienda Platt. Ella permitía a EEUU intervenir en Cuba ante la presencia de conflictos desestabilizadores. Los americanos volvieron a intervenir, y para vergüenza histórica, demandada por el primer presidente cubano. Las ambiciones superaron al patriotismo. La nueva intervención 1906-1909 culminó con  unas elecciones que devolvieron el gobierno a los cubanos. La enmienda Platt fue eliminada en el 1934.

 

Tanto en el primer gobierno cubano como en los siguientes el país alcanzó logros en la educación, productivos y sociales que lo situaron, a finales de la década del 50 del pasado siglo, entre los tres  más prósperos de los países latinoamericanos. El comercio exterior era estable, el país no tenía deuda externa y la moneda nacional equivalía  al dólar. El derecho al voto de la mujer, la jornada de ocho horas, las vacaciones pagadas por el empresario, se cuentan entre los aspectos sociales alcanzados. En 1940 se promulgó, con la participación de todos los partidos, una Constitución de un carácter liberal, social y democrático que tuvo resonancia mundial. Pero no todo fue para bien. Exceptuando al primer gobierno, los siguientes, dieron señales de corrupción y se sucedieron dos dictaduras.

 

Hasta aquí, con sus sombras y sus luces, una rápida historia de Cuba sin los Castro.

 

Comenzando el año 1959 llegó al poder Fidel Castro, tras el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. El llegó con la promesa de restituir la Constitución de 1940. En lugar de ello, la suplió por la Ley Fundamental del Estado Cubano, otorgando al Primer Ministro las facultades del Presidente, y las del Congreso al Consejo de Ministros. La división de Poderes dejó de existir. El órgano superior de los sindicatos (CTC) fue sustituido por la CTC-revolucionaria, que ya no tendría el objetivo de entablar demandas obreras sino el apoyo a la revolución. Las diversas organizaciones juveniles, femeninas y campesinas fueron aglutinadas en órganos dependientes del partido único, luego de suprimirse los partidos tradicionales. La prensa, la radio y la televisión pasaron a ser propiedad del Estado. Todo esto sucedió entre 1959 y 1960. En dos años se  sentaron las bases para el establecimiento de un régimen totalitario. Castro logró accionar de esta manera gracias a la enorme popularidad con que contaba tras el derrocamiento de la dictadura, pero también la coacción y el terror contribuyeron a ello. Las fuerzas armadas fueron totalmente desarticuladas, ocupando su lugar efectivos comprometidos ideológicamente con el gobierno revolucionario. Solamente en el primer año del  gobierno revolucionario se fusilaron 1.360 personas.

 

El régimen de Fidel Castro tuvo un carácter carismático. Los gobernantes carismáticos no se apoyan en proyectos colegiados. Ejercen su voluntad por encima de las instituciones, las leyes, la lógica y la ciencia. En ese sentido, a la entronización en Cuba de un modo de producción de demostrada inefectividad económica, se sumaron los aportes arbitrarios de Castro para arruinar la economía del país. Entre los más importantes se pueden relacionar:

 

- El plan de producir diez millones anuales de toneladas de azúcar, el cual significaba duplicar la producción en dos años, requirió la deforestación de más de doscientas mil hectáreas de bosques y árboles frutales, así como la paralización casi total del resto de las actividades productivas, e incluso de las actividades sociales en las ciudades, donde se cerraron centros de recreación y expendio de bebidas durante el tiempo que duró la campaña. Finalmente la meta no se cumplió. Se produjeron 8.5 millones de toneladas; producción que nunca más volvería a alcanzarse. Pero como si el daño no hubiera sido suficiente o quizás para vengarse de una industria que no le supo responder, 34 años más tarde, Castro ordenó desmantelar cerca de un 50% de los centrales azucareros y reducir en un 40%  las tierras dedicadas a la caña de azúcar. Como resultado: la producción azucarera actual se compara con las de finales del siglo XIX y más del 50% del total de las tierras de cultivo se encuentran ociosas.

 

- Efectuar cruces de ganado a gran escala para producir más carne y leche que Holanda. La masa ganadera alcanzaba en el año 1959  casi seis millones de cabezas, cuando en Cuba la habitaban igual número de cubanos. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, al finalizar el 2017, la masa ganadera se redujo a 3.865 millones de cabezas, para una población superior a los 11 millones de habitantes.

 

- Confiscación de 55.636 pequeños negocios, muchos operados por una o dos personas. Bajo el lema de una “ofensiva revolucionaria” conducente a crear el hombre nuevo, se eliminó el tejido económico que abastecía y ofrecía servicios a la población.

 

No sería justo desconocer la preocupación y accionar positivo del Comandante en Jefe por los sistemas de salud y educación. Llevó a cabo una campaña de alfabetización y amplió, sobre todo en zonas rurales, escuelas y posibilidades de atención médica. La calidad de estos sistemas fue aceptable mientras duraron las subvenciones soviéticas.

 

En Julio del 2006 Fidel Castro tuvo que ceder el Poder a su hermano Raúl a causa de una crisis intestinal, la cual le originó diversas operaciones quirúrgicas, algunas tan deficientes que casi lo conducen a la muerte. Tras ello, su salud estuvo muy afectada, lo cual le impidió volver a dirigir el Gobierno. Mientras duró su convalecencia, se dedicó a escribir reflexiones sobre diversos y absurdos temas. El 25 de Noviembre del 2016 fue anunciada su defunción. El entierro de sus cenizas se escenificó con un viaje de las mismas a través de toda la isla para que los cubanos pudieran reverenciarlo y se decretaron nueve días de duelo nacional. Pero quizás, por sus estrafalarias apariciones y manifestaciones en el decenio de su convalecencia, así como por el desmontaje que sufrieron sus aspiraciones (sobre ello me explicaré más adelante) la desaparición del hombre que, por 48 años con su presencia casi diaria, decidió el presente y futuro de los cubanos, fue asumida por la población con indiferencia. El graffitero Maldonado interpretó este sentir pintando en una pared del hotel Habana Libre, lo cual le costó cárcel:

 

Se fue

 

Raúl Castro recibió de su hermano la orden de sustituirlo, pero al mismo tiempo, éste designó junto al General personas de su entera confianza, que darían continuidad a sus proyectos. La orden no fue del todo cumplida. Los designados tuvieron que abandonar sus funciones. También el gobierno paralelo que fungía como “ayuda” al Comandante en Jefe desapareció. El nuevo gobernante abolió una serie de prohibiciones, como la que impedía el acceso de los cubanos a hoteles y centros de recreación, la de venta de autos y casas, así como la eliminación del requisito de un permiso de salida para viajar fuera del país. También desmontó proyectos “estrella” del hermano, carentes de sentido práctico y económico como la Escuela al Campo y la Batalla de Ideas. Raúl Castro, quien fuera el más fiel seguidor de su hermano Fidel, desmontó el fidelismo.

 

Las primeras medidas del General y su promesa de efectuar cambios estructurales para mejorar la economía y el nivel de vida de la población, tuvieron una buena acogida.

 

El General introdujo cambios en la economía, como fueron: el otorgamiento en usufructo de cerca de dos millones de hectáreas de tierras ociosas y la ampliación del trabajo independiente. Estas medidas han motivado que medio millón de empleos se desempeñen libres de la tutela estatal y bajo las leyes del mercado. El sector actualmente es el más dinámico de la economía.

 

También pueden anotarse éxitos a su gestión en la esfera internacional, al obtener de países e instituciones, cancelaciones multimillonarias de la deuda cubana. No obstante, el Gobierno no logra pagar puntualmente sus compromisos a sus abastecedores. Con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con los EEUU el gobierno cubano logró asegurarse un amplio reconocimiento internacional y mejoraron las expectativas de desarrollo del país. Sin embargo, el interés manifiesto del presidente Obama de promocionar el trabajo independiente y mejorar las libertades en la Isla, generó un efecto contrario. Se paralizaron las liberalizaciones de la economía y se incrementó la represión. Con la llegada de Trump a la presidencia de EEUU, las relaciones se han relajado y los misteriosos problemas acústicos que han afectado la salud de más de una veintena de diplomáticos han provocado la disminución de un 60% del personal de la embajada estadounidense.

 

El beneplácito de la población, con que fueron recibidas las primeras acciones y promesas de Raúl Castro, se ha desvanecido. Las medidas liberalizadoras no han tenido la profundidad y continuidad necesaria para una mejora sustancial de la economía, ni despejar un futuro prometedor. El salario en las empresas estatales, continúa sin cubrir las necesidades básicas del trabajador. La agricultura no da señales de una recuperación y el país continúa importando el 80% de los alimentos. Tampoco se ha alcanzado la inversión extranjera necesaria para sacar a Cuba de su descapitalización. Según el propio gobierno, se requiere un crecimiento no menor del 5% y una inversión directa de capital foráneo de dos mil quinientos millones de dólares anuales. El crecimiento promedio del PIB del 2008 al 2017 alcanzó 2.4%. El 2016 fue recesivo con 0.9% de crecimiento y el primer semestre del actual año registró sólo un 1.1%. El PIB per cápita actual aun no supera el logrado en 1989, cuando se inició la crisis. Las inversiones directas de capital no sobrepasan la cifra de quinientos millones de dólares anuales. Venezuela ha disminuido el suministro subsidiado de petróleo a la Isla, contribuyendo al deterioro de la economía cubana. El pasado año, el ciclón Irma azotó Cuba causando serios destrozos, pero el proceso de deterioro de la economía tiene fundamentos estructurales y conceptuales.

 

El General restableció el funcionamiento de las instituciones pero, al mismo tiempo, amplió la participación del ejército en la dirección del Partido Comunista (PCC) y el Gobierno, otorgándole autonomía sobre las principales empresas económicas.

 

El pasado mes de abril Raúl Castro entregó a un civil, el ingeniero Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros, cumpliendo su promesa de mantener el cargo solamente durante dos mandatos. Castro continúa presidiendo el  PCC. Aunque su apellido ha dejado de figurar en las funciones del Gobierno, continúa manteniendo el Poder desde el órgano de suprema dirección del país. El próximo mes de Enero se cumplirán 60 años durante los cuales dos hermanos Castro sustentan el Poder en Cuba. Ellos dejan como legado el país endeudado, una economía catastrófica y una estela de muerte y prisión política. A 5.725 ascendió el número de fusilados, las guerras africanas costaron en Angola la vida a 2.085 soldados y en Etiopía 160. Se desconoce el número de personas que perecieron intentando escapar por mar de la situación imperante. El número de presos políticos llegó a alcanzar la cifra de 30.000. A la sociedad le han sido sustraídos sus derechos civiles. El cubano vive enfrascado en solucionar su supervivencia, sin importarle la ética de sus acciones. En un país, caracterizado anteriormente por recibir inmigrantes, actualmente sus habitantes ven sus mejores perspectivas en emigrar.

 

Con la designación de Díaz-Canel ha comenzado una etapa de mejoramiento de imagen. Se especula que un civil, relativamente joven, 58 años, con un estilo ágil, puede resolver los problemas pendientes, porque es un partidario de las reformas. Otros opinan que no será más que una marioneta. Lo último ha sido refutado por un cubano que dijo: “en el circo del socialismo no existen payasos, todos son fieras” En realidad, carece de importancia como él piense, porque el Poder está concentrado en el PCC y en el ejército. Pero para aclarar dudas: tanto en el discurso del nuevo mandatario como en sus acciones ha dado muestras de continuismo. En el primer mes de su gobierno se registraron 132 detenciones arbitrarias. El nuevo gabinete conserva a 20 ministros de los 34 que lo conforman. En julio se anunciaron nuevas medidas que reducen el número de actividades privadas, prohíbe cinco de las anteriormente autorizadas, limita a una sola las licencias que un ciudadano puede obtener, e incrementa los impuestos al sector privado.

 

Díaz-Canel es un hombre de la entera confianza de Raúl Castro. Le otorgó, sin limitaciones, todos los poderes de los cargos de Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Incluso, el cargo de Jefe del Consejo de Ministros, que el próximo año se desprenderá del de Jefe de Estado, no significará una disminución de su jerarquía: el nuevo Jefe del Consejo de Ministros no podrá nombrar ni destituir ministros. Esa facultad la mantendrá el Consejo de Estado, que además presidirá la Asamblea Nacional. Raúl Castro ha prometido que en el 2021, cuando se cumplan los dos mandatos de su presidencia en el PCC, renunciará a ella y la entregará a Díaz Canel.

 

El segundo capítulo de renovación de imagen lo representa el proyecto de modificaciones de la Constitución, tarea por cierto dirigida personalmente por Raúl Castro. Borrar el nombre de comunista contenida como aspiración o quimera en la carta magna, reconocer la propiedad privada y definir el matrimonio como la unión de dos personas, constituyen cambios semánticos. Solamente el último enunciado será con seguridad incorporada a una ley que  reconozca el matrimonio homosexual, algo que Mariela Castro, hija del general, viene reclamando hace años. Con ello se aspira a borrar la historia homofóbica del castrismo.

 

El año 2021, si Raúl Castro cumple su palabra, su apellido no figurará más en el ulterior relato de dominio en Cuba. La biología puede acelerar esta formulación. Cuba sin los Castro puede ser a mediano plazo una realidad. Realidad que no imposibilita la permanencia del castrismo, cuya ideología y ejercicio logró establecer el poder absoluto. El castrismo será el peligro acechante tras la era Castro.  

Emilio Hernández

Fuentes:

 -Fraginals, Manuel Moreno: “El ingenio”

 -Yáñez, Eugenio: “Trampa para cazar bobos” http://www.cubanalisis.com/ARTÍCULOS/EUGENIO%20-%20TRAMPA%20PARA%20CAZAR%20BOBOS.htm
 
-Azor Hernández, Marlene: “El gobierno se demora año y medio para prohibir las pymes en Cuba” https://www.cubaencuentro. com/ cuba/articulos/el-gobierno-se-demora-ano-y-medio-para-prohibir-las-pymes-en-cuba-333340
 
-Castellanos, Dimas: “Reforma constitucional, propiedad y clase media” http://www.diariodecuba. com/cuba/ 1532129620_40796. html